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La capital del Principado también
se declaró ciudad educadora en su momento, pero existen
diferencias en el desarrollo de su proyecto de ciudad si la
comparamos con otras ciudades también educadoras.
Oviedo es una ciudad asociada desde
1992 a la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras
(http://www.edcities.bcn.es)
Sin embargo, la iniciativa arranca en
Octubre de 2001 con una jornada que se celebra con el título
de “Proyecto educativo, Ciudad de Oviedo” y bajo el lema
“construir ciudadanía-crear identidad”.
Entre Octubre de 2001 y Enero de 2002
se formó un equipo multidisciplinar integrado por una
socióloga, una pedagoga y un psicólogo que tenían
el cometido de reunir y organizar en un informe la oferta educativa
existente en Oviedo.
A principios de 2002, el Ayuntamiento
de Oviedo, por iniciativa de la Concejalía de educación,
decide dar un impulso decisivo al proceso de elaboración del
Proyecto “Oviedo, ciudad educadora”. En enero se invita a
ONG,S ,instituciones, entidades, asociaciones, colegios oficiales,
prensa, etc. para que se incorporen al proceso de elaboración
del proyecto. A su vez el equipo de la Universidad, se encarga de
orientar metodológicamente el proceso. Se solicito el trabajo
de un profesor de la Facultad de Pedagogía, que ayudado por
dos becarias logró diseñar un proyecto de ciudad para
Oviedo, que finalmente no fue implementado.
El 7 de marzo de 2002 se convoca una
primera reunión de carácter informativo a la que acuden
más de 100 personas. Se hace la presentación del
proyecto y su significación para el municipio, así como
el pan previsto. Se construyen también los grupos de trabajo
que han de realizar el diagnóstico inicial de las necesidades
y las propuestas de actuación pertinentes.
El profesor solicitado para diseñar
el proyecto fue José Luís San Fabián, que muy
atentamente me ha explicado como fue el proceso de diseño y
preaplicación del proyecto de ciudad, y me ha proporcionado
una copia del proyecto, que resumiré a continuación.
El profesor comienza la entrevista
aludiendo a que el Ayuntamiento de Oviedo se metió en esta
historia sin ningún tipo de convencimiento, con la única
intención de darle bombo al asunto antes de las elecciones
municipales de 2003. También manifiesta que al estar metidos
en el tema de las ciudades educadoras, se veían obligados a
hacer algo y que por eso le pidieron la ayuda ( cosa que no se
realizó hasta bien avanzado el proceso).
Antes del 2003 todo iba por buen
camino: se trajo a gente que estuvo implicada en el PEC de Barcelona
(Jaume trilla y otros) y se hicieron dos congresos, aunque no se
decidieron a sacarlo adelante a partir de ese momento. Estas
eminencias catalanas fueron las que aconsejaron al profesor San
Fabián para que diseñara un proyecto de ciudad.
El profesor puso dos condiciones para
realizar su trabajo:
- Realizar un diagnóstico de
necesidades, al igual que se hizo en Gijón.
- Seguir unos criterios metodológicos
mínimos que estuvieran enunciados.
El profesor intenta partir de un
planteamiento más o menos coherente: en la ciudad existen
recursos educativos, pero la gente no los conoce.
Y aquí es donde empiezan los
problemas pues hacer un diagnóstico supone además de
detectar necesidades, detecta las carencias, y esta fue una cosa que
no gustó a la Concejala de Educación del
Atyuntamiento, que asistió a todas las sesiones de detección
de necesidades a condicionar la libre expresión popular y a
emitir orientaciones en un proceso que se supone que es popular. La
obsesión de la política era no detectar necesidades y
por lo tanto, no hacer autocrítica de la ciudad y de su
política ciudadana.
Ella tan solo lo quería usar
este proyecto en aquella precampaña como un plus de
rentabilidad electoral (hay que recordar que de aquella se estaba
construyendo el Palacio de los niños).
El Palacio de los niños era la
otra obsesión de esta mujer, que quería pivotar todo el
proyecto de ciudad educadora sobre esta instalación. Que
hubiera sido de nuestra economía personal si cada vez que
quisiéramos acometer algún acto educativo de ciudadanía
tuviéramos que pagar seis euros para entrar al local
municipal.
Es evidente que todo proyecto
educativo de ciudad debe extenderse a lo largo de la ciudad, aunque
según los antecedentes de actuaciones municipales en este
tema, las acciones en vez de extenderse se comprimen a unos barrios
muy concretos.
El profesor San Fabián ese
mostró dispuesto a participar en el proceso como un ciudadano
más, no cobrando por ello; pero sí solicita la
participación de dos Licenciadas en Pedagogía para que
realicen el diagnóstico y análisis de necesidades, y
así emitir un informe final. Las dos becarias sí
estarían remuneradas, a lo cual la Concejala accedió.
El profesor, en la entrevista
manifiesta que se decidió a tirar para adelante, aunque con
desconfianza, pues el clima no era el adecuado (vio como se intentó
beneficiar a los colegios concertados en el desarrollo de actividades
educativas y se asombró cuando la Concejala fue a las mesas de
participación ciudadana a coartar). Este profesor sabía
que en el fondo iba a ser dificilísimo llevar a cabo un
proceso limpio y de calidad, pero aún así tiró
para adelante, pues también estaba en juego su prestigio y
para una vez que solicitaba a la Facultad para hacer algo se
mostraron dispuesto a trabajar.
Se procede a realizar una presentación
pública del PEC de Oviedo, al que acuden más de 100
personas de todos los colectivos implicados. La idea era construir
cuatro grupos por sectores de edad, es decir, se iban a detectar las
necesidades de la infancia (al final se formaron dos grupos), de la
juventud, de los adultos y de los ancianos, aunque finalmente los
grupos trabajaron todos los ámbitos. Hasta ahora parece que
solo le han dado importancia a las necesidades de los ancianos, que
forman el grupo más numeroso.
Se invitó a gente de todos los
sectores (médicos, arquitectos, ingenieros, cronista oficial
de la ciudad, profesores, sindicalistas, etc.). De partida no se
quiso invitar a expertos, pues no se pretendía basar el
diagnóstico en lo que dijeran los expertos, sino la gente de a
pie.
Desde los cuatro grupos de trabajo se
deberían trabajar todas las áreas transversales:
educación para el ocio, para las nuevas tecnologías,
intercultural, patrimonio y cultura popular, coeducación,
educación ambiental, para el trabajo, para la paz y la
solidaridad, para la salud, para la participación y
convivencia, atención a discapacitados.
Los participantes se fueron
adscribiendo a los grupos según sus intereses. A cada grupo se
le asigna un coordinador, que tenia la función de convocar
reuniones, moderar las sesiones y servir de enlace con los
coordinadores del proyecto.
Se hicieron unas propuestas que
marcaron las líneas de actuación a seguir.
De las 22 líneas de actuación
se propuso dar una priorización a algunas de ellas, que
finalmente no se hizo. Solo pasó el corte la priorización
del tema de los valores.
La Concejala acudió a estar
sesiones a controlar que no le desbordara el asunto, pues podrían
aparecer criticas a la política municipal en uno de los
momentos que más podría perjudicarle, la precampaña
electoral. Hay que decir que ciertas asociaciones, como reciben ayuda
municipal, participaron poco y no fueron capaces de extraer una
crítica productiva a las sesiones. Muchas estuvieron presentes
pero poco participaron.
Se pretendía hacer territorio
por todos los ámbitos, y temas como el de la peatonalización
chocaban de frente con la política municipal, como también
se chocó en muchos otros temas ( asturianu, medio ambiente,
etc). Este fue el momento en el que la Concejala empezó a ver
que era peligroso darle voz a la ciudadanía, y así
seguimos, callados y olvidados.
Se propuso empezar por señalar
cuales son las señas de identidad y los valores que nos han de
mover, es decir, responder un poco a la pregunta: ¿Hacia donde
queremos ir? A continuación lo que debemos observar son cuales
son las necesidades educativas de la ciudad, y para ello nos
moveremos en dos polos:
- ¿Qué necesitamos en
cada uno de los ámbitos?
- ¿Qué tenemos?
Siempre con visos a la mejora o a la creación de nuevos
recursos.
Es destacable lo que se perseguía
con esta metodología, que significaba no basarse en las
necesidades detectadas por los expertos, sino que se basaba en lo que
detecten los propios ciudadanos, ampliándose así la
cobertura de la democracia.
Se volvieron a enfrentar dos
concepciones distintas: la Concejala que sostenía que la
política municipal no es cosa de los ciudadanos, y el
profesor, que abogaba por que fuesen los ciudadanos quienes
manifestaran esas necesidades.
Se podría haber sometido el PEC
de Oviedo a debate en los Centros sociales municipales, para que en
vez de 100 personas lo hubieran conocido 100.000, pero el caso es que
se oculto el documento y se tiró por otro camino, lleno de
acciones aisladas y con claro corte elitista.
Hubo una reunión final para
hacer una puesta en común de las conclusiones. La Concejala
prometió poner en marcha:
Se acabó el dinero para el
desarrollo del proyecto y se puso como excusa que ya continuaría
la gente del Ayuntamiento desarrollando acciones educativas en la
ciudad.
Al final pasaron las elecciones, el
partido en el poder sacó una buena rentabilidad al asunto y si
te he visto no me acuerdo.
El profesor resalta que lo positivo de
todo ha sido la experiencia adquirida y lo más negativo la
asunción política que fue de cero patatero. Añade
que la gente que participó con ilusión se quedó
frustrada y que se confirmaron sus peores augurios: la Concejala no
cree en la participación ciudadana y no están
dispuestos a que sean los ciudadanos quienes marquen la agenda. El
trabajo fue interesante pero la falta de voluntad política lo
abortó.
Tan solo buscaban el impacto
mediático, pero no buscaban realizar acciones de gran calado.
La Concejala también prometió divulgar el documento
pero no lo hizo.
En realidad, en Oviedo no hay un PEC
conjunto e integrado, sino que hay un conjunto de acciones aisladas
con impacto mediático, asegurándose con ello que no se
cuestione la política municipal.
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